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¿Ya escuchaste sobre reducir, rechazar, reutilizar, reparar y reciclar? No es un trabalenguas para ponerte a prueba, ni un instructivo de hágalo usted mismo. Estas 5R´s son tan poderosas para el planeta como para el bolsillo, y le dan sentidoa a la economía circular. Capaz esa frase sí te suena, porque viene ganando terreno a paso firme y sostenido. Veamos de qué se trata así no te quedás afuera como cuando te dicen inspo, baneado, yolo o shippear. El diccionario centennials te lo debemos para otra entrega.    

¿Qué es la economía circular? 

Es un nuevo modelo de producción y consumo sostenible que tiene como objetivo aprovechar al máximo los recursos materiales, reducir el consumo, y darle nueva vida a los residuos para apuntar a un crecimiento perdurable en el tiempo. En pocas palabras, evitar al máximo el desperdicio y otorgarle una segunda oportunidad a todo aquello que creíamos basura. 

Infografía hecha por Naranja X para demostrar la comparación y diferencias entre economía lineal y economía circular.

Actualmente, la mayoría de los modelos económicos son lineales, es decir que extraemos, producimos, consumimos y desechamos. Esta forma de producción no es sostenible a largo plazo, ya que estamos en camino hacia el agotamiento de los recursos naturales. La mayoría de las veces que desechamos algo, no nos preocupamos por su destino, incluso mucho de lo que consideramos desperdicio, no lo es. La economía circular viene a cambiar eso. 

¿Y cómo impacta esto en lo cotidiano?

El cambio hacia una economía circular ayuda a reducir el uso de los recursos, bajar la producción de residuos y limitar el consumo de energía. Esto no solo tiene consecuencias positivas para el medioambiente, ¡sino también para las finanzas! 

4 beneficios monetarios de la economía circular 

  • Brinda oportunidades comerciales para distintos sectores, ya que reconoce la importancia de todos los niveles: organizaciones, individuos, y grandes y pequeños negocios. 
  • Apuesta por productos innovadores y ecológicos, que al ser más duraderos pueden brindar ahorro monetario. ¡Un golazo para cada persona que compra electrodomésticos, muebles, ropa, y más! Muchos bienes dejan de ser descartables en el corto y mediano plazo.  
  • Genera nuevos puestos de trabajo. Con este tipo revolucionario de producción, aparece la necesidad de incorporar otros eslabones en la escena. Por ejemplo, muchas cooperativas nacieron con el objetivo de gestionar residuos y reingresarlos al sistema industrial. Este nuevo paradigma también requiere profesionales con conocimientos en innovación y tecnología para el tratamiento de los materiales. Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la adopción de la economía circular en América Latina y el Caribe “podría crear un incremento neto de 4,8 millones de puestos de trabajo en la región”.  
  • Incentiva la producción de energías renovables a partir de residuos sólidos urbanos. Un ejemplo es el biogás, que puede transformarse en electricidad para hogares y fábricas. 

¿Cómo sumarse desde casa a la economía circular? 

  • Separá. Tomate un ratito todos los días para diferenciar los residuos reciclables, como el plástico, cartón o vidrio, de los que no se pueden recuperar. También informate si en tu zona hay puntos verdes específicos para determinados residuos como los electrónicos o pilas, por ejemplo. También hay instructivos para conocer cómo hacer botellas de amor o ecoladrillos con los plásticos no aptos para procesos usuales de reciclaje; ¡pueden convertirse en material de construcción! 
  • Rechazá. Ya no se trata solo de reciclar, sino de evitar adquirir o aceptar objetos que después no vas a usar. ¡Incluso si son gratis! Por ejemplo: bolsas de nylon, el calendario que te regalan en la verdulería, o las cucharitas de plástico cuando vas a comprar helado por kilo.  
  • Reutilizá y repará. Tal vez en tu familia se sumaron a la economía circular sin saberlo hace unos años, cuando la ropa que quedaba chica iba circulando de primo en primo. ¡Qué honor heredar esos pantalones de jogging con pitucones en las rodillas! Y sí, era como el trofeo de alguna aventura vivida. 

Actualmente muchas celebridades venden sus prendas y accesorios después de usarlos, mientras que otras compran en tiendas de segunda mano. Esto favorece la moda circular y apunta a reducir la huella de carbono que causan la fabricación de textiles y la logística de distribución. Las cosas van cambiando desde fast fashion, a slow fashion, que no es ni más ni menos que disminuir el ritmo con el que cambiamos las prendas. La clave es darle una segunda oportunidad a la ropa que ya no te queda o dejó de gustarte. 

Los teléfonos celulares son otro ejemplo actual por excelencia, ya que mientras algunas personas son muy exigentes y quieren siempre el último modelo, esos dispositivos que van descartando pueden ser la gloria para quien solo pretende que el aparato funcione.   

En este punto, vos decidís si vendés, regalás o donás las cosas. Pero en caso que quieras obtener algún ingreso, considerá recurrir a los grupos de compra y venta, o participar de ferias americanas. 

  • Compostar: Es clave para transformar tus residuos reciclables en abono para las plantas. Podés hacerlo en el patio, o balcón. ¡No hay excusas! Existen versiones bien caseras, y composteras facheritas que se compran listas para usar. ¡Inpirate con este tutorial y poné manos a la obra!

¡Habrás visto que hay mucho para hacer! Cada cual puede aportar desde su lugar y sumarse a la economía circular. No hace falta tener una industria para reformular los procesos productivos. Es necesario cambiar el chip y renovar nuestra manera de comprar y consumir. 

Y ahora que ya leíste todo esto, elegí por dónde empezar. Sí, también vale agradecerle a tus padres por todas las veces que te hicieron usar ropa de tus hermanos mayores. Estaban cuidando el bolsillo y el planeta, ¡qué grandes!