La brecha salarial entre hombres y mujeres es una tema que todavía genera polémica, porque algunas personas no creen que exista. Algo similar -y en línea con las desigualdades de género- sucede con el Impuesto Rosa

Bueno, estrictamente hablando, no es un impuesto, pero afecta al bolsillo.  

¿Mito o realidad? ¿Existe el Impuesto Rosa en Argentina? Vamos a ver.

¿Qué es el Impuesto Rosa?

El Impuesto Rosa no es en realidad un impuesto declarado, sino un sistema de fijación de precios basado en prejuicios y discriminación de género sobre productos y servicios. Es decir, señala el hecho de que algunos artículos como perfumes, colonias, máquinas de afeitar o rasuradoras, por ejemplo, son más caras por el simple hecho de estar orientadas hacia las mujeres.

El Pink Tax o Impuesto Rosa es un concepto que nació en Estados Unidos en 1992, de la mano de la Dirección de Asuntos del Consumidor. Este se basó en la idea de crear conciencia de la diferencia injustificada que pagan algunas mujeres en determinados productos en comparación con lo que pagan los hombres por los mismos bienes y servicios.

El concepto lleva ese nombre porque pareciera que algunas cosas, por el simple hecho de ser de color rosa (hablemos con honestidad, la mayoría de los productos para mujeres son de ese color), son más caras. 

El Impuesto Rosa en Argentina

Según un relevamiento realizado por Focus Market en marzo, las mujeres en Argentina pagaron en promedio un 12% más durante los últimos cinco años, por ciertos productos.  

El sobreprecio identificado genéricamente como Impuesto Rosa, por ejemplo, se advirtió en productos como colonias para niñas, perfumes y máquinas de afeitar mayormente. Todos con características similares e idéntica funcionalidad respecto de los productos destinados a los hombres. Vale aclarar que se analizan los mismos artículos cada año, y que hay uno en particular que durante 2021 y 2022 se encontró más económico en su versión femenina: un desodorante spray.

Y si bien algunas razones se encuentran en precedentes productivos y ganancias (la tan famosa ley del mercado), muchas se basan en prejuicios discriminatorios: la idea de que las mujeres tienen que pagar más para acceder a productos pensados para ellas. Por más que, al final, no terminen teniendo diferencias significativas con los productos para hombres.

Y esto no es solo culpa de las marcas y fabricantes argentinos, eh. Por ejemplo, los aranceles que se cobran a la importación de bienes internacionales suelen ser más altos para los productos femeninos.

Entonces, ¿qué hacemos? Bueno, por lo pronto nuestra misión es advertirte que existe para que pares las antenas a la hora de hacer cada compra. Sabiendo que el Impuesto Rosa podría estar presente, evaluarás si el precio es justo o si podés encontrar una mejor opción en un artículo de otro color. 

Hecha la trampa, hecha la ley

Sí, así. Porque frente al Impuesto Rosa, en nuestro país se presentaron dos proyectos de ley en el Congreso en el año 2018:

  • Uno fue creado por Lucila Crexell, senadora nacional por Neuquén. El mismo busca modificar el Código Civil y Comercial de la Nación y el art. 8 bis de la ley de Defensa del Consumidor respecto al trato equitativo y digno, con el objetivo de evitar prácticas abusivas relacionadas con el género. 
  • La autora del otro es Cristina Fiore, senadora nacional por Salta, quien propuso eliminar el IVA para todos aquellos artículos utilizados para el período menstrual. 

Ambos tuvieron éxito relativo, aunque el primero fue replicado en otro proyecto. 

Hasta donde sabíamos, la frase era “el que quiere celeste, que le cueste”, pero parece que no aplica para las góndolas. Y vos, ¿detectaste el Impuesto Rosa en alguna oportunidad? ¿Te da lo mismo comprar productos de higiene de cualquier color para priorizar el precio? ¡Contanos!