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Así como “ser o no ser” era el quid de la cuestión de Hamlet, para quienes quieren proteger un poquito sus ahorros en pesos sin lanzarse a inversiones un poco más complejas, el dilema es otro: plazo fijo tradicional o UVA.

Con una inflación estimada del 90% en todo el año, y la devaluación constante de la moneda, es importantísimo encontrar alguna forma de resguardar los ahorros y -si no es mucho pedir- obtener alguna ganancia. La buena noticia es que hay varios instrumentos de inversión que van en este sentido, pero hay uno en particular que es la ATPI: Apta para Todo Perfil Inversionista, incluso el más moderado. Sí, nos referimos al plazo fijo tradicional o UVA.

Pero, ¿qué es y cómo funciona un plazo fijo? Sobre todo, ¿cuál de estos dos tipos es el que más conviene hoy en día? Todo esto te lo contamos acá, cortito y al pie.

Plazos fijos para todos y todas

El plazo fijo es uno de los instrumentos de inversión más comunes y populares debido a su bajo nivel de riesgo y a su facilidad de acceso. Cuando decimos que cualquiera puede invertir en uno, no exageramos. Suele ser tan fácil como apretar un botón y constituir el plazo, sin más vueltas que eso.

Básicamente consiste en depositar cierta cantidad de plata por un período de tiempo determinado. Podemos decir que es un préstamo que le hacemos al banco o entidad financiera y, a cambio, éste nos las devuelve con un extra en calidad de interés.

La tasa de interés establecida por el Banco Central (BCRA) es lo que determina cuánto te da un banco a plazo fijo. Y acá es donde está la principal diferencia entre un plazo común o uno UVA.

Tradicional

Es el procedimiento más conocido y lineal: depositás tu plata y, al finalizar el plazo, el banco te devuelve el capital más los intereses, aplicando la tasa pactada al inicio. 

Respecto del tiempo, se hacen habitualmente por 30, 60, 90, 180 o 365 días, aunque también hay opciones precancelables, es decir, que te dejan retirar la plata aunque cobrando muchos menos intereses que si el plazo hubiera llegado a término.

Recientemente, el BCRA aumentó bastante la tasa mínima en estos plazos fijos, llevándola del 69,5% al 75% nominal anual.

UVA

Esta otra modalidad es perfecta para proteger los ahorros frente a la inflación, ya que los plazos están expresados en Unidades de Valor Adquisitivo (UVA, de ahí viene, no tiene nada que ver con el vino). Estas unidades de medida se ajustan según el Coeficiente Estabilizador de Referencia (CER) y al ritmo del índice de inflación del Indec.

Cuando constituís el plazo fijo, los pesos son convertidos a la cotización del día en una cierta cantidad de UVAs, los cuales se van ajustando a medida que todo el resto aumenta. ¿Cómo se calculan los intereses de un plazo fijo UVA? Consultando el valor de la unidad en el BCRA y haciendo la cuenta de coeficientes e índices… o usando un simulador de plazo fijo UVA. Vos sabrás qué preferís.

Respecto al tiempo, el plazo mínimo para esta inversión es de 90 días, aunque desde el 2020 también hay opciones de plazos fijos UVA precancelables en los que podés sacar la plata a partir de los 30 días. Con una tasa de interés algo más baja, claro, que actualmente es del 56% nominal anual, menor a la de un plazo tradicional, ojo al piojo con este dato.

Entonces, ¿qué conviene: plazo fijo común o UVA?

Ambas son opciones a tener en cuenta, y ofrecen atractivos a considerar. Por un lado, el aumento de las tasas de interés del BCRA puso el piso de rentabilidad del plazo fijo tradicional en el 75%, lo que representa un rendimiento anual efectivo del 107,35% y una ganancia mensual del 6,25%.

Entonces nos queda el plazo fijo UVA, que tiene una mayor cobertura en tanto se ajusta por inflación. Es por esto que la alternativa surge como la más atractiva actualmente, ya que protege efectivamente los ahorros. 

Además, en tanto este instrumento sigue la variación de los precios con un atraso de 45 días, frente al momento de constituir el plazo, quedan todavía algunos meses por delante para invertir con seguridad de que la inflación elevada se traducirá en buena rentabilidad. Recién en noviembre tendríamos que revisar los rendimientos nuevamente, para volver a hacernos la pregunta de qué tipo de plazo conviene más.

Si querés hacer que tus ahorros en pesos sean más rentables que si estuvieran guardados debajo del colchón, el plazo fijo tradicional o UVA son buenas opciones. Ahora, si buscás una rentabilidad que le pelee a los índices de inflación, entonces -por ahora-, la segunda alternativa es la mejor. 

¿Qué opina al respecto Damián Di Pace?

El periodista especializado en Economía, Mercados y Consumo, recordó que con el reciente aumento de las tasas, un plazo fijo tradicional puede darte un 107,35% interanual, siempre y cuando lo coloques a un año, para que los intereses se sigan capitalizando. “Muchos dicen que está más cercano a la inflación anual futuro, otros piensan que puede estar por debajo”, advierte. 

“La diferencia con el plazo fijo UVA es que el tradicional se puede hacer a 30 días renovables y capitalizar los intereses. El que ajusta por UVA es a 90 días fijo, no se puede sacar. Sí es precancelable pero perdés justamente el incentivo que tiene la tasa UVA, que es esa que se ajusta por inflación”, explica Di Pace. 

“El UVA es uno de los que mejor rendimientos dio en pesos en el último tiempo, a punto tal que ciertos bancos están desestimando ofrecerlo. El BCRA tuvo que sacar un comunicado nuevamente insistiendo a las instituciones públicas y privadas que es una herramienta que está disponible”, agrega el periodista que también es director de la consultora Focus Market. 

Di Pace se inclina por el plazo fijo UVA porque indica que esa tasa es siempre un punto por encima de la inflación del período, y agrega para graficarlo: “Si vamos al plazo entre agosto y diciembre -con una inflación proyectada del 35%- esta tasa estaría un punto por encima de ese nivel de inflación”.

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