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Si pensar en góndolas, listas y compras te estresa, te damos algunas técnicas para que domines al changuito y consigas un máster en supermercados. 

  1. Planificá las comidas de la semana

¿Tu heladera es de las que guardan frecuentemente medio limón y algún aderezo a punto de vencer? Y las alacenas, ¿qué tal? ¿A la hora de cocinar te sentís en un show de magia diciendo “nada por aquí, nada por allá”? Para evitar que te pase eso, la clave es que anotes qué vas a preparar en la semana. No hace falta que te pongas en modo chef profesional, pensá en lo que solés comer. Si te armás un menú semanal, vas a evitar esas compras improvisadas a las diez de la noche en el primer comercio que encontrás abierto. 

  1. La listita

Los clásicos no pasan de moda, y “la listita” ya califica como uno. Tiene que convertirse en una aliada de tus compras, así no vas tirando en el carrito lo primero que ves y las cosas que se te antojan en el momento. Para hacerla, tomá de referencia el menú semanal que preparaste en el punto anterior, y revisá heladera y alacenas. 

También es una jugada digna de cracks del ahorro anticiparse a ciertos eventos y stockearse con esos artículos que aumentan de precio en determinada fecha, especialmente si pueden freezarse o no son perecederos.  

  1. Comé antes de ir al local

Mandamiento supremo de estrategas del súper: no irás con la panza vacía. Comé antes de ir, si no cuando llegues a las góndolas todo te va a parecer un manjar y vas a terminar comprando cualquier cosa. Tu calidad de vida y tu bolsillo te lo van a agradecer. 

  1. Segundas marcas, las queremos

Las segundas marcas te pueden hacer ahorrar unos buenos pesos, ¡conocelas! Animate a probar distintas opciones para descubrir cuáles te resultan mejor. Ah, un detalle: probablemente debas agacharte y buscarlas en los estantes inferiores de las góndolas, ya que los comercios usan una estrategia de marketing que indica que solemos comprar mucho más de lo que está a la altura de nuestros ojos, por eso allí ponen los productos más caros. 

  1. Prestá atención a la fecha de vencimiento

Esto es algo que deberíamos hacer siempre: aprender a leer etiquetas y fechas de vencimiento. Sin embargo -te entendemos- a veces nos dejamos tentar por ciertas ofertas que pueden ser un arma de doble filo, y compramos impulsivamente para no dejar pasar la gran oportunidad de ahorro. Atenti, si hay promos muy atractivas en determinados productos, chequeá cuándo vencen, especialmente si habitualmente no tienen descuentos.   

  1. Ojo: el tamaño puede engañar

Te compartimos un secreto de Estado: mirá el precio de los productos en kilos o metros. Este número te va a indicar qué presentación te conviene comprar. Puede pasar que te salga más barato llevarte dos paquetes de arroz de 500 g que uno de 1 kilo, aunque hay una creencia popular tramposa que indica que siempre ahorrás llevando la presentación de mayor tamaño.  

  1. Comprar online

Comprar en el súper sin salir de casa tiene sus ventajas si sos de las personas que se distraen y tientan con facilidad. Al elegir los productos de forma virtual, podés enfocarte en tu lista y evitar adquirir cosas que no necesitás. Revisá las condiciones de entrega así coordinás el día y horario para recibir el pedido en tu domicilio. 

Bonus track: las promos bancarias

¡No te cuelgues con las promos! Estate atenti a los días de descuento, a los método de pago que aceptan, y a los programas de fidelidad que te permiten acumular puntos y canjear por productos o beneficios. 

Esgrimista de las buenas compras, ¡con esta nota seguro ascendiste de nivel!