Si vivís en Argentina, seguramente escuchaste hablar del monotributo. No, no tiene nada que ver con los primates y tampoco es una banda tributo a los Arctic Monkeys, aunque ya te gustaría. Entonces, qué es el monotributo, te estarás preguntando.

El monotributo es un mecanismo que ofrece la Administración Federal de Ingresos Públicos (más conocida como AFIP) para pagar los impuestos y estar al día en los registros del sistema previsional con un único trámite. Es decir, para que esté tudo legal en caso de que brindes servicios o vendas productos. Pero, esta es solo una pequeña partecita. No te preocupes, acá te contamos bien qué es el monotributo y todo lo que tenés que saber sobre este régimen.

Entonces, empecemos: ¿qué es el monotributo?

Este es un régimen que podés elegir como pequeño contribuyente para cumplir de forma simplificada tus obligaciones con la AFIP. ¿Por qué simplificado? Por cómo funciona el monotributo: unifica la parte impositiva -IVA y ganancias-, con la previsional -aportes jubilatorios y obra social-, todo en una única cuota mensual.

Así, evitás tener que acordarte de un pago más y no corrés el riesgo de que se te pase la fecha de vencimiento. 

¿En qué estábamos? Ah, sí, cómo funciona el monotributo. Explicado en criollo, es una forma sencilla y práctica que tienen las personas trabajadoras, profesionales y comerciantes de bajos ingresos de sumarse a la economía formal y tener obra social, emitir facturas y aportar a la futura jubilación.

Ahora bien, acá es donde se complica un poco la cosa: las categorías.

¡Nos fuimos a la B! ¿Qué categoría de monotributo soy?

¿Cómo, cómo, cómo? Sí, todas las personas monotributistas tienen asignada una categoría en base a la actividad que realizan: prestación de servicios o venta de cosas inmuebles (o sea, productos).

Según la categoría que te corresponda va a ser el valor de cuota mensual que tenés que pagar. ¿Cómo se asigna? Según:

  • El tipo de actividad que desarrollás.
  • Si esta última se lleva a cabo en un local o lugar en particular, se contempla la superficie, el gasto eléctrico y el alquiler.
  • Y el ingreso bruto anual, es decir, el cálculo estimativo de las entradas económicas que puedas obtener durante el año desarrollando la actividad.

En función de estas cuestiones, podés ser categorizado de la A a la H si prestás servicios, y de la A a la K si vendés productos. Cuanto más adelante estés en el abecedario, menos ingresos generás y menos impuestos y cargas previsionales tenés que pagar.

¿Y si enganchás 20 clientes y empezás a brillar? También puede pasar que la cosa se frene. En esos casos, la AFIP permite la recategorización cada seis meses: los 20 de enero (como la canción de la Oreja de Van Gogh) y los 20 de julio (el día del amigo, listorti).

¿Querés consultar los montos de cada categoría para no hacerte una ensalada? Hacelo acá.

#Datazo: si tenés un trabajo en relación de dependencia, pero querés ganarte unos mangos más haciendo changuitas, no necesitás pagar el total del monotributo. O sea, con abonar el componente impositivo es suficiente. Pero, ¡no cuelgues en declararlo en el trámite!

La pregunta del millón: ¿quiénes pueden ser monotributistas?

El monotributo permite a las personas trabajadoras o comerciantes de bajos ingresos estar en regla con la AFIP y hacer aportes. Cada vez es más común en Argentina tener monotributo, pero eso no quiere decir que cualquiera pueda tenerlo.

Podés ser monotributista si:

  • Vendés productos o prestás servicios. Por ejemplo, si hacés trabajos eventuales para una empresa, sos freelance, trabajás a través de alguna app de delivery o transporte o tenés un comercio pequeño. ¿Tenés un emprendimiento de bikinis u ofrecés servicios de marketing a empresas? Ya sabés.
  • Formás parte de una sucesión indivisa que continúa realizando la actividad de una persona fallecida que fue monotributista.
  • Integrás una cooperativa de trabajo.

¿Sí o sí tenés que sacar el monotributo si cumplís con alguna de estas condiciones? Bueno, si vas a vender o brindar servicios de forma habitual, te recomendamos que sí. Es la mejor manera de mantener tudo bom con la AFIP.

Además, registrarte te da otras ventajas:

  • Con una sola cuota fija, mes a mes, pagás tus obligaciones impositivas y de seguridad social. Listo el pollo, todo en regla.
  • Tenés múltiples opciones para abonar.
  • Te devuelven el componente impositivo de un mes si pagás por un año en tiempo y forma.
  • Contás con cobertura social completa para vos y tu familia, y podés acceder a una jubilación en el futuro. 
  • Si tenés un comercio, no tenés que recargar el 21% de IVA a tus productos.
  • Y es super fácil darte de baja si te vas a cosechar kiwis a Australia. O bueno, si querés dejar de trabajar en la actividad declarada. Tampoco hay que complicarse tanto.

Pero… ¿hay quienes no pueden ser monotributistas? 

Sí, ¡prestá atención! Si cumplís alguno de los siguientes puntos, ser monotributista no es lo tuyo:

  • En caso de que en los últimos 12 meses importaste productos o servicios para comercializarlos.
  • Si desarrollás más de tres actividades a la vez o tenés más de tres locales.
  • Cuando el precio máximo unitario de venta de tus productos van más allá de los $49.646,21.
  • Al momento en que tus ingresos brutos superan ciertos valores.

Ahora bien, ¿aplicaste para alguno? Entonces tenés que inscribirte en el Régimen General.

Lo sabemos, estás por empezar ese negocio de abanicos con la cara de Los Parchís. Prestá atención a qué categoría te corresponde y metele no más, ¡vos también podés ser monotributista!  PD: de casualidad, ¿no tenés alguno de Jugate Conmigo?