Loca por las compras es un peliculón que seguro más de una vez encontraste haciendo
zapping un domingo a la tarde. Pero, ¿te habías detenido a pensar que detrás de esta
comedia pochoclera hay grandes lecciones financieras? ¡Epa! ¿Te sorprendimos? ¿No nos
creés? Pues resulta que esta peli no es tan solo una comedia romántica, sino que esconde
valiosos aprendizajes para tener nuestra economía personal en orden.
Loca por las Compras cuenta la historia de una joven, Rebecca Bloomwood, que, luego de
vivir una infancia donde sus padres priorizaban la durabilidad y calidad de las cosas por
sobre la cantidad, desarrolla una adicción por las compras, que la lleva a hundirse en
deudas y alejarse de sus amistades, mientras pasa sus infinitas tarjetas de crédito para
llenar su placard.
Antes de arrancar, queremos aclarar que la adicción a las compras no es cosa de mujeres.
Es algo que le puede tocar a cualquier persona, independientemente de su género. Dicho
esto, ¡avancemos!

  1. Las tarjetas de crédito no son mágicas.

En esta peli la protagonista piensa que las tarjetas de crédito no tienen límites. Gran, gran,
error. La primera lección que aprendemos es que el uso de las tarjetas requiere educación
financiera. En la película, Rebecca las usa hasta explotarlas, pero implican tomar una
deuda, y el deber de pagarlas a fin de mes. Si querés comprar algo que no está dentro del
presupuesto, mejor dejarlo para otro momento o ahorrar.
¿Tuviste que prender velas a los santos para que los números cierren a fin de mes? ¿Cuando
llega el resumen de la tarjeta te da un escalofrío? Podrían ser señales de que tus deudas se
están saliendo de control y es momento de parar y ordenar tus finanzas antes de tocar
fondo. Una cosa es pagar el mínimo de la tarjeta dos meses seguidos, y otra muy diferente
es que te llamen acreedores reclamando un pago, o incluso deban embargar un bien.
Sincerate con las personas que te rodean, y buscá la respuesta en la educación financiera.

2. Las compras impulsivas no llenan vacíos emocionales.

Si pensás que una pilcha nueva, unos auriculares o una mochila pueden resolver todos tus
problemas, lamentamos informarte que estás en un error. Cuando compramos algo, solemos sentir una ola de felicidad enorme: las luces de los locales, el timbre que anuncia la llegada del paquete, abrir la bolsa y probarse lo nuevo
frente al espejo, es una sensación que no tiene comparación. Sin embargo, es temporal. La
estimulación a la hora de comprar, ya sea online o en locales, es una realidad pero tenemos
que controlar para que no se nos vaya de las manos.
No se trata de dejar de comprar, sino de organizarte y ahorrar para lograr ese objetivo
sabiendo que, a fin de mes, tus cuentas no van a quedar en rojo. El ahorro también te pone
una meta en el horizonte, y alcanzarla te da una recompensa más satisfactoria que salir de
compras sin medirte.

3. Distinguir necesidades de caprichos.

No tiene pies ni cabezas autoengañarse con argumentos falsos para convencerte que tenés que comprar algo. Está bien premiarse cuando tenés éxito en algo importante para vos, como recibirse o cambiar de trabajo, pero no cualquier cosa es excusa para romper el chanchito. Si surge algo digno de celebración o -todo lo contrario- andás bajón, podés organizar una juntada con las personas que querés, o salir a hacer ejercicio físico. Cuando pase el pico de emoción, seguramente te olvides de esas zapatillas nuevas en las que estabas pensando. “Me lo merezco”, no vale para todo. 

4. Las cosas materiales no pueden definir la personalidad de alguien. 

Aparentar un status que no tenés, al final cuesta caro. Intentar amoldarse a una realidad ajena es una tarea difícil, más cuando se trata de grupos donde puede haber presiones para “encajar”. Sin embargo, nada mejor que vivir con autenticidad y confiar en vos. Si te toca una situación así, repetí en tu cabeza: “las cosas materiales no me definen”, ¡y levantá la cabeza! 

5. Las deudas malas pueden atormentarte a vos y a quienes te quieren. 

En ciertos casos las relaciones humanas se ven afectadas por las mentiras o porque debemos recurrir a préstamos constantes y poner en un compromiso a las personas que nos rodean. En la película, la protagonista esconde a toda costa su problema financiero y lastima a sus amistades más cercanas. Cuando nuestras malas decisiones comienzan a impactar en nuestro entorno, es hora de pedir ayuda. La adicción a las compras es un problema serio, que, sin dudas, no afecta solamente al bolsillo. En el caso de que sientas que para vos es un problema, hablalo. 

Bonus track: retirarse implica una gran responsabilidad

En la película también conocemos a los  padres de Rebecca, que siempre han sido personas austeras y apegadas al ahorro. Cuando se encuentran en una edad cercana al retiro, gastan todo lo que tienen en una casa rodante. Podría considerarse un premio por una vida completa de trabajo, pero es una decisión que hay que tomar con ciertos recaudos, porque durante la jubilación pueden aparecer gastos extraordinarios asociados al cuidado de la salud y es mejor haber llegado a esta etapa con algún colchoncito que brinde tranquilidad. 

¿Quién hubiera pensado que una comedia pochoclera podía dejarnos tantas lecciones? Ahora, a aplicarlas y revisar nuestra salud financiera.