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Así como sobre gustos no hay nada escrito, sobre gastos y ahorro, tampoco. Bueno, a quién queremos engañar, en realidad hay un montón escrito sobre este tema. Incluso en este blog. Pero a lo que vamos es que todo son recomendaciones, sugerencias, consejos, etc.; pero nada es una regla de oro. Por eso, cuando hablamos de qué porcentaje de nuestros ingresos destinar a gastos fijos y variables en el hogar, la primera respuesta que tenemos que dar es la tibia: “depende”.

Es que los gastos fijos no son como los gastos emocionales: no los podés eliminar de tu vida de un día para el otro o con un poco de autocontrol con la tarjeta. Justamente, son fijos por algo, ¿no? Además, el monto de estos gastos puede variar según la persona y las obligaciones que tenga.

Sin embargo, como siempre, podemos darte unas recomendaciones para que la tengas un poco más clara en tus finanzas, también con esta parte. Así que la respuesta al título no puede ser otra más que el 50%. Pum, directo a los gastos fijos.

Tranqui, ahora te vamos a explicar más, arranquemos.

¿Cuáles son los gastos fijos?

Lo primero es lo primero: entender cuáles son los gastos fijos y los variables, de paso, para contraponerlos entre sí.

Los gastos fijos son esos que tenés regularmente, de forma constante, a veces con periodicidad mensual y otras, trimestral o anual, por ejemplo. Pero sabés que vas a tener que pagar y que, más o menos, se mantienen parejitos (al menos en lo conceptual, porque en lo nominal la inflación le agrega sus condimentos). 

Los ejemplos típicos son el alquiler, la luz o los impuestos. Pero hay muchos más.

Los gastos fijos y variables en el hogar son inevitables. La diferencia es, justamente, la constancia y la previsibilidad de los primeros. Mientras que los gastos variables son compras que van cambiando mes a mes -y que podés evitar o disminuir-, los fijos son, generalmente, cuestiones que tienen que ver con responsabilidades y obligaciones. O sea, ¡a pagar se ha dicho!

Registrar y clasificar

Antes de saber cuánto destinar como máximo a los gastos fijos, tenemos que saber cuáles son los nuestros. Y para eso, hay que registrarlos y clasificarlos para tener un mejor panorama. Podés, por ejemplo, ordenarlos de esta forma:

  • Vivienda: alquiler, expensas, créditos hipotecarios si tenés.

  • Servicios: luz, gas, agua, internet, cable, teléfono.

  • Impuestos: ABL, Ingresos Brutos, Monotributo, patente, etc.

  • Alimentación: supermercado, almacén, mayorista, verdulería, carnicería, pescadería, y esas compras destinadas a llenar la heladera y la despensa.

  • Salud: prepaga, obra social, medicamentos, atención psicológica, etc.

También podés agregar una categoría de limpieza, si te abastecés seguido de estos productos o incluso contás con una persona contratada para estas tareas. Lo mismo sucede con viáticos (pasajes, tarifas y/o nafta), si te trasladás seguido. Y no nos olvidemos de educación: cuota, matrícula, materiales, etc.

Lo que vayas completando en cada categoría va a depender, obviamente, de cuáles son tus gastos fijos. Que no necesariamente serán iguales a los de los demás. Si no tenés hijos no vas a tener que pagar la cuota mensual del colegio o de la academia de inglés; y si contás con casa propia o todavía vivís con tus papás, el alquiler no está en tu radar. ¿Vas entendiendo?

Entonces, ¿cuánto puedo destinar a los gastos fijos y variables?

Obviamente, no podemos darte un número exacto, porque va a depender de cuáles son tus obligaciones y cuáles son tus ingresos. Pero, sí podemos darte un porcentaje para que traslades a tu situación y calcules en función de tus finanzas.

No es difícil, tranqui: ¿escuchaste hablar de la regla 50-30-20? De tus ingresos, el 50% es para tus gastos fijos, el 30% para tus gastos variables y el 20% para ahorro.

La regla del 50/30/20

Listo, fin de la nota.

No, mentira. Básicamente, tenés que saber que lo más recomendable es que no uses más de la mitad de tus ingresos para gastos fijos. ¿Podés gastar menos? Obvio. Es más, lo ideal es rondar entre un 30% y un 40%, pero, de nuevo, cada caso es diferente. ¿Podés gastar de más? También, pero es probable que te sientas con la soga al cuello todo el mes después de pagar las cuentas.

Puede pasar que un mes tengas más gastos fijos que otros, sobre todo cuando toca pagar obligaciones trimestrales o anuales. Pero el promedio de plata para estos gastos no debería superar el 50%. Ojo: si pagás alquiler y -con expensas incluidas- supera un tercio de tus ingresos netos, encendé las alarmas y, si está dentro de tus posibilidades, buscate otro lugar más barato.

¿Qué pasa con el otro 50% restante? Como dijimos, el 30% va para gastos variables —ropa, salidas, ocio, etc.—, y el 20% usalo para invertir y/o ahorrar. Siempre está bueno tener un colchoncito de seguridad. ¿Te sobró más plata a fin de mes? ¡Al ahorro e inversión se ha dicho!

Ahora sí, terminamos. ¿Viste que no era tan difícil? Te queda calcular tus gastos fijos y ver si estás haciendo las cosas bien. Y si no, seguí chusmeando las otras notas del blog que seguro tenemos más consejos para ayudarte a ordenar las cuentas.

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